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Blog Buscando a Dios

Antonio Osuna Fernández-Largo O.P.

de Antonio Osuna Fernández-Largo O.P.
Sobre el autor

6
Feb
2019

Morrocotuda tarea: Discernir en la propia vida

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En estos días nos llegan muchos mensajes de altas autoridades eclesiásticas sobre la tarea y el empeño de discernir en la vida, e incluso se propone como suprema tarea a la juventud de nuestro tiempo. Y como sumo empeño pastoral de la Iglesia. Es un estilo eje de la vida, pero que ahora se le atribuye ser método de trabajo. Se trata de introducir claridad donde no la hay, separar lo que es y lo que debe ser, emprender el camino recto y dejarse de caminos tortuosos, saber de antemano lo que debe emprenderse y lo que debe abandonarse, saber distinguir entre lo ideal y lo posible. ¡Morrocotuda tarea! Porque los caminos de la vida presente son muy numerosos, complejos, variados y escurridizos. Como no lo habían sido nunca en la historia pero hoy lo son por los avances técnicos, la sucesiva complejidad de la vida y las enormes posibilidades de cada sujeto siempre distinto de todos los demás. Y, aunque haya guías Michelín de todos los lugares, no hay guía para orientarse en las vicisitudes de la vida. Hay planos para orientarse en cualquier lugar pero no hay recetas infalibles para mi dolencia concreta. Es tarea peculiar de cada sujeto; podrá haber consejeros, experimentados o predecesores pero es irrepetible la elección de cada uno.

Total, que el discernimiento que se nos pide y propone nos complica mucho más la vida. Pues todo ello se aplica a nuestro lema de buscar a Dios. Hay que discernir dónde, cómo  y con qué consecuencias prácticas se hace la búsqueda de Dios. Y ¿a qué nos compromete el buscar a Dios en la vida?

El Papa ha recibido a los participantes del Capítulo General de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios a los que ha invitado al discernimiento y a la hospitalidad y a la misión compartida. Para Francisco, «el discernimiento lleva a la purificación de nuestra historia y de nuestro carisma, a separar el grano de la paja, a fijar nuestra atención en lo que es importante». También «impulsa a vivir el momento actual con la pasión que debe caracterizar la vida consagrada, ahuyenta la rutina y la mediocridad, y transforma la pasión por Cristo en compasión».

De igual modo, el Pontífice ha invitado a los miembros de la Orden a «un sereno discernimiento sobre las estructuras. Sus estructuras han de ser ‘posadas’ –como la de la parábola del Samaritano– al servicio de la vida, espacios en los que particularmente los enfermos y los pobres se sientan acogidos». «Creen redes “samaritanas” en favor de los más débiles, con atención particular a los enfermos pobres, y que sus casas sean siempre comunidades abiertas y acogedoras para globalizar una solidaridad compasiva» Como decía el Cardenal Aquilino Bocos “una iglesia que no discierne, va dando tumbos, pero si, aunque sea zarandeada, discierne, sale adelante”. Pues me atrevo a decir: un individuo que no discierne en su vida no anda por caminos que lleven a Dios.

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